ENTREVISTA POR EL NUEVO DIA: SAN JUAN, Puerto Rico (2010)

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De gira por Washington D.C., en un 4 de julio, se dirigía Jorge Raschke en su adolescencia, junto a su madre, al culto de un pastor negro vinculado a la efervescente lucha por los derechos civiles.

Habían ocurrido atentados contra los Freedom Ryders, grupo de blancos y negros que retaba la segregación racial en viajes en guagua. En la iglesia, mientras el coro cantaba el “¡Gloria, gloria, aleluya!” del “Battle himn of the Republic”, algo en sus adentros le decía a Raschke: “Tú puedes hacer más predicando el evangelio que llevando a cabo actos de violencia”.

“Yo era un rebelde. No quería saber de religión”, recuerda de sus años en el Lower Manhattan, donde jangueaba con pandillas de puertorriqueños como los Sportsman, los Forth Side Street y en especial los Dragons. “Estaba envuelto en movimientos revolucionarios. Creía que el mundo había que cambiarlo radicalmente”, explica. Pero salió a flote. “Le doy gracias a Dios por las oraciones de mi madre. Me salvaron de que yo matara a alguien o que me mataran a mí”. Aquel servicio originó la transformación de Raschke en un importante líder evangelio-pentecostal, misionero, evangelista de verbo osado y provocador, fundador del Ministerio Clamor a Dios, conductor del programa “Cadena de Clamor al Medio Dia” en Radio Clamor, predicador de masas en Puerto Rico, Estados Unidos y América Latina, tele-evangelista, activista conservador contra el aborto, la pornografía y los matrimonios gay y, a veces, el centro de polémicas con figuras políticas, religiosas e incluso familiares.

 

El apellido Raschke es de ascendencia alemana, por Hugo Frederick Raschke, quien durante la II Guerra Mundial se casó con la boricua Mercedes Iliana García. Ella tenía 13 años y a los 14 dio a luz. A su 3 años murió el padre de Raschke. La abuela materna, Juana Mercado, envió a su hija a estudiar a Nueva York y crió al niño entre la calle Palma en Bayamón y la barriada Juana Matos en Cataño, hasta que su madre lo reclamó. Raschke regresó a la Isla en 1962. Estudió y se graduó del Seminario Teológico de las Asambleas de Dios y en sus inicios se desempeñó como pastor en Aguadilla, Juncos y San Juan.

 

El Día de Clamor a Dios nació hace 38 años “de una visión en la plaza de Aguas Buenas, en una noche llena de niebla”, con el fin de evangelizar y para enseñar al pueblo evangélico, dentro del sistema democrático, a exigir sus derechos de igualdad”, dice Raschke.

 

Miles de cristianos evangélicos se reúnen en el “Día de Clamor a Dios” frente al

Capitolio en San Juan, Puerto Rico, cada primer lunes de septiembre de cada año.

 

“Fui muy criticado por algunos líderes religiosos, evangélicos y católicos por invitar a políticos al evento. Muchos de ellos luego llevaban a los políticos a sus altares, a las misas y a las catedrales. Se dieron cuenta que no había nada malo en ello”. Clamor a Dios, según dijo, “le dio presencia al pueblo evangélico. Le hace ver al político que ese pueblo existe y que tienen que contar con él”. El evento, se renovó y ahora es totalmente interdenominacional y reúne a unas 40 organizaciones evangélicas.

 

“Yo no tengo iglesia”, aclaró Raschke. “No recibo ni pido diezmos. Los diezmos se reciben en la iglesia”. El ministerio sí cuenta con instalaciones en Bayamón y Fajardo y con la emisora FM, de 50,000 vatios. El Día de Clamor de este año se encadena con 186 emisoras de radio y televisión, gracias a la transmisión vía satélite del evento, llegamos a una audiencia potencial de 10.9 millones de personas cada año, según indica.

 

Raschke es consciente de la reputación que le han dado como activista político. “Se me vincula con el Partido Nuevo Progresista por mi posición personal de estadista. Yo no soy miembro de ningún partido”, subraya. “Mi análisis es que en términos de status, la estadidad es lo mejor. Pero yo sé distinguir entre una posición ideológica y las ideas políticas a las que tengo derecho, las que pongo en último plano, y los principios cristianos y valores de fe, que están en primer lugar. Sin embargo, hay unos hipócritas, que favorecen una ideología y a un político y no lo dicen”.

 

A fines de los 90 se dio el amargo capítulo público de la ruptura matrimonial con Isaura Martínez, en la que Raschke afirma que no medió inmoralidad. “Ni ella ni yo incurrimos en ningún acto de infidelidad”, indica.

 

“Me avergüenzo de que esto haya sucedido, pero ha servido para que yo sienta el sufrimiento de más del 85% de los matrimonios, que se divorcia”, señala. Acepta que el asunto laceró las relaciones con sus dos hijas (Kimmey y Kathryn Raschke Martinez), aunque indica que hubo un acto de reconciliación entre la pareja y la familia. Isaura falleció en Florida, en 2009, de un cáncer diagnosticado un año antes. “No murió abandonada, nunca lo estuvo”, dice Raschke al indicar que ella vivió hasta el fin de sus días en la casa de su hermana, Myriam en el estado de la Florida. Raschke se volvió a casar en el 2007. Tiene un hijo de un año y diez meses (Jorge Isaac).

 

Mirando su vida en retrospectiva, el evangelista, quien afirma que ha sido objeto de atentados, y concluye: “No me extraña nada ni le tengo miedo a la muerte”.

 

Ebenezer, hasta aquí nos ha ayudado Jehova.

 

 

http://www.facebook.com/JorgeRaschke

 

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