Días muy intensos, pero antes de dormir unas horas, Dios me ha inquietado a darles una palabra para que los líderes y pastores la manifiesten a la iglesia

Días muy intensos, pero antes de dormir unas horas, Dios me ha inquietado a darles una palabra para que los líderes y pastores la manifiesten a la iglesia, a todos sus miembros. Nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo y sus señales. En la iglesia verdadera se manifiestan las señales. No obstante, antes de continuar con mi escrito, quiero comentarles a los están siguiendo, que en estos días de Cruzadas en Venezuela hemos visto la gloria de Dios manifestada. El mérito es únicamente para Dios.

Ahora les invito para que lean estas líneas que Dios me ha dado para ustedes.

Charles Haddon Spurgeon, el predicador inglés del siglo 19, nos dice:
“Una comunidad, congregación, jerarquía, secta o corporación, puede llamarse a sí misma “iglesia”, pero si no está edificada sobre Cristo no es una iglesia de Cristo. No importa cuán grande sea en números, ni cuán poderosa económicamente, ni cuán sabia; no es la iglesia de Cristo si no está edificada sobre Cristo”.

La verdadera iglesia es aquella que pone a Jesucristo siempre en el primer lugar:
Nuestro lema debe ser “primero Cristo”. Primero el Señor. Que todo proclame su gloria. Él es la cabeza del cuerpo. La predicación debe tener en Cristo a su personaje central. Todo el mensaje del evangelio debe girar en torno a Cristo. Si la iglesia es verdaderamente una iglesia cristiana, los presentes vendrán a encontrarse con Cristo. La persona del Salvador estará presente en nuestro llamado a los que no sirven a El.

Su muerte en la cruz será proclamada como la prueba más maravillosa del amor del Padre por todos nosotros. Como Pablo nosotros anunciaremos a Cristo y a este crucificado. Hablaremos de la misericordia del Salvador, de cómo sanaba y hoy día sana a los enfermos, de su gran poder ante las fuerzas del diablo y que en las iglesias se debe experimentar liberaciones en aquellos cautivos que lleguen. Que se hable de su cuidado y provisión en todas nuestras necesidades. “Primero Cristo” es el lema de una iglesia verdaderamente cristiana.

La verdadera iglesia es reconocible pues se parece a Cristo:
Usted puede conocer una iglesia verdadera inspeccionando sus cimientos. ¿Es Cristo el fundamento? Entonces quienes están reunidos aquí son cristianos. ¿Se obedece a Cristo? ¿Se recuerdan sus palabras? ¿Se le imita en su carácter? Los miembros de nuestra congregación: ¿Miran como Cristo? ¿Caminan como Cristo? ¿Piensan, hablan, actúan, como Cristo? La iglesia es un hospital para los enfermos del alma, para los que necesitamos mejorar cada día, no un museo de figuras perfectas.

La verdadera iglesia descansa en Cristo, su fundamento:
No será conmovida cuando vengan las tormentas y soplen los fuertes vientos de las falsas doctrinas. Como en la parábola de Jesús, ella será edificada sobre la roca y no sobre la arena de la duda. Nuestra doctrina debe apoyarse, sustentarse, en Cristo. Una iglesia edificada sobre Jesucristo soportará todo tipo de embates, las nuevas filosofías, las nuevas sectas, la metafísica, el espiritualismo y demás falsificaciones de la verdadera fe.

La verdadera iglesia de Cristo no está fundada en ceremonias o ritos:
El Señor nos dejó ordenanzas que debemos cumplir y en las cuales debe gozarse nuestra alma. El Bautismo y la Santa Cena son para nosotros ceremonias vivas, donde el Espíritu Santo se hace presente para recordarnos la obra de nuestro Señor y Salvador; y nuestros corazones meditan y reviven en ellas, momentos sumamente solemnes para nuestra fe. Sin embargo, una iglesia no puede estar edificada sobre el fundamento de las ceremonias y ritos religiosos. Ya hay un fundamento para la fe y “nadie puede poner otro fundamento”.

La verdadera iglesia no está fundada en el compañerismo cristiano:
Es verdad que creemos absolutamente en el amor de hermanos y en la poderosa bendición que viene de ello (Salmo 133), pero creer que formamos parte del cuerpo de Cristo porque hemos constituido una maravillosa asociación de amistades es un gran error. No somos un club social ni cosa similar. La iglesia de Cristo está unida por los lazos de amor de su Salvador. Nos congregamos porque amamos a Cristo en primer lugar y porque aprendemos cada día a amarnos unos a otros.

La verdadera iglesia no está fundada en la obediencia ciega a un(a) líder evangélico:
Las ovejas conocen la voz del Pastor y lo siguen. El verdadero cristiano conoce la voz de Cristo, el Pastor de su alma, y a Él sigue. La autoridad de los pastores terrenales está supeditada a la sujeción que ellos tengan respecto de Cristo. Seguiremos al siervo o a la sierva de Dios en la medida en que siga a únicamente a Cristo. Lo acompañaremos y apoyaremos su tarea cuando veamos que él recibe sus instrucciones del Señor y Cabeza de la iglesia.

“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”

Es Jesucristo, entonces, nuestro fundamento. Que todo lo que pensemos, que todo aquello que constituya nuestra razón e inteligencia, esté teñido de Cristo. Que todo lo que sintamos, esté teñido de Cristo. Que nuestras alegrías y tristezas, que nuestros afectos, sean los mismos que anidan en el corazón de nuestro Maestro. Y que nuestros hechos tengan una razón que los impulsa: la voluntad de Cristo.

¡CRISTO EN NUESTRAS MENTES, EN NUESTROS CORAZONES Y EN NUESTROS HECHOS. CRISTO, EL SUSTENTO DE NUESTRAS ALMAS!

Estamos seguros, vivimos en completa paz, porque Cristo es nuestro fundamento. La iglesia sigue su marcha victoriosa. Su Capitán la guía. Los vientos y las tormentas de la herejía no podrán derrumbarla. Él es la Roca de nuestra Salvación.

Que el cristiano active su fe, para que al ser útil en el Reino las señales que nos ha prometido acompañen Su Palabra:
Mr. 16; 17, 18. Y estas señales seguirán a los que creen, en Mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas, tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera no les hará daño, sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

Predicar el Evangelio es la parte esencial en el plan redentor del Señor v.15 y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura, El que creyere y fuere bautizado, será salvo, más el que no creyere, será condenado; la gran comisión que Jesús nos encomendó a todos es predicar el evangelio a toda criatura v. 19, Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios v. 20 y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la Palabra con las señales que le seguían, Amén.

Dios no ha cambiado, Él es principio y fin, inmutable y eterno, en Dios no hay mudanza ni sombra de variación, esto significa que:

*Estas señales seguirán manifestándose a todo aquel que cree en el Evangelio.
*Que en el nombre de Jesucristo, todo aquel que cree seguirá echando fuera demonios.
*Seguirá hablando nuevas lenguas.
*En situaciones de peligro estando cumpliendo con la gran comisión, Dios seguirá librando a sus discípulos de todo peligro y que serpientes o animales mortíferos no podrán dañar a todo el que sirve en el Reino de Dios.
*Si estamos obedeciendo Su Palabra, impondremos manos sobre los enfermos y estos sanarán.

Mateo 10:1 Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echaran fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.

En esta Escritura el Señor confirma sus promesas y lo hace nuevamente en Lc. 9: 2: Y los envió a predicar el Reino de Dios, y a sanar a los enfermos y les dijo: No toméis nada para el camino, ni bordón ni alforja, ni pan, ni dinero, ni llevéis dos túnicas, v. 4 Y en cualquier casa donde entréis, quedad allí, y de allí salid, v. 5 y dondequiera que no os recibieren, salid de aquella ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos, v. 6 y saliendo, pasaban por todas las aldeas, anunciando el evangelio y sanando por todas partes.

Juan 14:12 De cierto, de cierto os digo, El que en mi cree, las obras que yo hago, él las hará también, y aún mayores hará, porque Yo voy al Padre, v. 13 y Todo lo que pidiereis al Padre en Mi nombre, lo haré para que el Padre sea glorificado en el Hijo v. 14, si algo pidiereis en mi nombre yo lo haré.

Jesús desea que todos los que ponen por obra Su Palabra hagan las cosas que El hizo, Y AÚN MAYORES HARÁN, las cosas aún mayores como la realización de milagros, acompañan al evangelismo

Hch. 2:41-43, así que los que recibieron la Palabra fueron bautizados, y se añadieron aquel día como tres mil personas, v. 42 y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones, Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.

Estas señales que Dios hace a través de los verdaderos discípulos, confirman que ha venido a la tierra con poder el reino de Dios y que es auténtico el Evangelio que nos ha sido encomendado proclamar.

Mt. 12:28 Pero si yo por el Poder del Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.

En el Reino de Dios se acepta su poder y gobierno espiritual; no puede pertenecer al Reino de Dios quien no acepte la soberanía del Señor, quien desobedece y se rige por sus propias leyes, aceptar Su soberanía implica rendirnos a Él, amarle con todo nuestro ser, servirle con gozo, y alegría. Juan 14:23 el que me ama Mi Palabra guardará, y mi Padre le amará y vendremos a él, y haremos morada con él. V 24 El que no me ama no guarda mis Palabras, y la Palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.

Mr. 9:1 De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder.

El poder de Dios es un poder espiritual, pero ese poder está por encima del poder físico o material, el Reino de Dios no es de este mundo, se ha acercado a nosotros porque nos ama con un amor eterno y desea hacernos bien, desea que practiquemos la justicia, que vivamos en paz y con gozo en el Espíritu Santo. A diferencia del Reino de Dios, Los reinos de este mundo ejercen el poder y control con violencia, física o emocional. Mt. 26:52 Entonces Jesús le dijo: vuelve tu espada a su lugar, porque todos los que tomen espada, a espada perecerán.

El reino de Dios llega con poder y ese poder provocar violencia en el mundo espiritual, la manifestación del poder de Dios provoca temor, provoca alarma en el gobierno del enemigo, Mt. 11:12 Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.

Esto indica que solo arrebatan el reino de los cielos las personas esforzadas que se comprometen a caminar con El, y a romper con toda práctica pecaminosa, significa volverse a Cristo cueste lo que cueste, porque para entrar al reino de los cielos y disfrutar de todas sus bendiciones se requiere esfuerzo constante.

Lucha por crecer en la fe a través del conocimiento de la Palabra, y una voluntad firme para resistir al Diablo, y a nuestra naturaleza pecaminosa que se inclina a la maldad, cuesta pero trae recompensa!

La iglesia de Cristo necesita volver a sus raíces, que se vean las señales, no shows, LAS SEÑALES que Dios indica y que ya mencionamos en este artículo conforme a la palabra.

Confío que esta palabra penetrará a todos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Bendiciones, Raschke




 
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